El Fin de la alquimia financiera Boston

Miércoles, 17 Septiembre   

Hay cambios estructurales que perdurarán por generaciones. La globalización financiera, de corte transnacional privado, está en proceso de desintegración, mientras crece la influencia de la globalización petrolera, de corte estatal y geopolítico.

Nuestro mundo evidencia desde hace algunos años una serie de cambios estructurales cuyo alcance habrá de sentirse por generaciones. Podríamos decir que asistimos al fin de una era.

No obstante, su modelo omnipotente de globalización financiera ya venía averiado desde años atrás: para los técnicos, desde la quiebra del fondo de inversión LTCM en 1998; para los leguleyos, desde 2000, con el desplome bursátil del índice tecnológico Nasdaq.

Tal como vine señalando en diversos artículos publicados en el periódico La Jornada de México, la alquimia financiera, manejada estupendamente por la dupla anglosajona —Estados Unidos y Gran Bretaña— que controla los mercados de la globalización desregulada, sólo podía pervivir gracias a la eventual transmutación del “oro negro” en “papel-chatarra”, concretamente el dólar.

Un virtual triunfo militar de Estados Unidos en Irak —con el consiguiente control petrolero— hubiera prolongado la alquimia financiera otra década más. No sucedió así.

La derrota de Estados Unidos en su aventura militar en Irak, que no pocos analistas lúcidos de su establishment catalogan de “catástrofe”, enterró el proyecto fantasioso de la unipolaridad con su política de “guerra preventiva” que pretendía cambiar los regímenes sentenciados de “enemigos” bajo el mote teológico de “Eje del mal”.